Cerrado ya el 2025 que fue un "año de transición”, coinciden los analistas del mercado inmobiliario argentino. Lo que para muchos fue un momento de “esperar y ver”, para otros representó el inicio de un cambio de ciclo. Al proyectar el escenario para 2026, las opiniones oscilan entre la cautela y el entusiasmo moderado.
Respecto a la dinámica de los precios, los brokers acuerdan en que las propiedades están baratas en la Argentina. Se habla de que el último cuatrimestre de 2025 sentó las bases para una mayor previsibilidad y estabilidad de cara a lo que viene. Y sumado a eso, si la perspectiva mejora y bajan las tasas, el sector reacciona rápido.
Pero para los desarrolladores, el desafío será otro. Si bien hay un panorama político más estable, se advierte que es clave alinear los precios de venta con el costo de construcción que, medido en dólares, subió 4,7% en noviembre, de acuerdo a la Cámara Argentina de la Construcción (CAC), y acumula un aumento del 105%, desde las elecciones presidenciales de octubre de 2023.
Si bien el sector se prepara para lo que promete ser un buen año, sobrevuelan preguntas claves a la hora de definir si será un buen momento para comprar una propiedad.
La mayoría de los analistas descartan nuevas caídas y anticipan ajustes moderados al alza. Muchos valores ya están en un piso técnico, sobre todo en propiedades bien ubicadas y de buena calidad. Esto limita nuevas bajas y ordena el mercado. El factor determinante será el crédito hipotecario: si los préstamos se otorgan en “buena escala”, las propiedades subirán de precio inevitablemente y eso movilizará el mercado; sin ellos, el avance será lento y muy selectivo
Por otra parte tambien, “Volvió a ser negocio comprar para alquilar”, con rentas brutas que se duplicaron respecto a años anteriores. Hoy se ubican en torno al 5% o 6% y el mercado residencial tradicional recuperó atractivo. Ahora, si el crédito hipotecario se masifica, los precios de los alquileres podrían descender, ya que muchos inquilinos pasarían a ser propietarios, equilibrando la oferta y la demanda.
Tambien cabe destacar que La balanza empieza a inclinarse lentamente. La compra de propiedades “en pozo” o de proyectos nuevos sigue siendo un terreno selectivo en el contexto actual, con un mercado que todavía muestra resistencias, pero también señales de reactivación hacia adelante. La demanda aún hoy es esquiva a los nuevos valores del “pozo”, pero se entiende que se trata de una tendencia que se va a ir revirtiendo de a poco este año.